13. UN PALACIO SEÑORIAL EN BARCHÍN DEL HOYO
A veces abusamos -yo también, desde luego- de apelaciones un tanto rutinarias a “lo desconocido”, “lo olvidado”, con aplicación directa a pueblos y lugares que, en realidad, están al alcance de la mano, requiriendo apenas un pequeño esfuerzo para ir a verlos o conocerlos. Es cierto que, en la situación hacia la que ha derivado nuestro mundo, empeñado en seguir las pistas marcadas por las grandes líneas de comunicación –autopistas, autovías, trenes de alta velocidad, aviones que ponen más cerca Londres y Nueva York que un pueblo de aquí al lado- los pequeños lugares carentes de esas virtudes van quedando cada vez más al margen, como puntos perdidos en el mapa, indiferentes al interés del colectivo turístico. Y como el gremio educativo tampoco parece estar por la labor, agobiado sin duda por otras graves preocupaciones, una sombra de silencio o desconocimiento va extendiéndose por tantos sitios que deberían merecer una mirada amistosa de vez en cuando. Barchín del Hoyo no está en ...