20. SOBRIA ELEGANCIA DE LA IGLESIA DE HORCAJO
Camina uno por esas tierras de Dios gobernadas y manejadas por los hombres, sin tener nunca la completa certeza de qué se puede encontrar en el vaivén viajero y pese a ese acomodo permanente a la sorpresa, siempre sobresalta la aparición de lo inesperado, con matices variados según como sean los ingredientes puestos en juego. Así, con estas cavilaciones, me encuentro en el corazón mismo de Horcajo de Santiago, contemplando la perspectiva de su voluminosa, realmente espectacular, iglesia parroquial, dedicada, como es cosa lógica en un lugar que rinde culto tan acentuado a la Inmaculada Concepción, a esa misma titulación mariana que aquí estalla en fragor multitudinario cada víspera de 8 de diciembre. Tenía en la retina de la mirada -también en la del archivo fotográfico- la imagen de una visita anterior cuando, al dar la vuelta a la esquina, desde la Plaza Mayor por la calle Hervás y Panduro, bordeando la que fue casa natal del ilustre filólogo jesuita me encontré de bruces con la ...